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El mecanismo de la segunda oportunidad. Qué es y a quién va dirigido

El mecanismo de la Segunda Oportunidad se encuentra regulado en título X de la Ley Concursal y en su artículo 178 bis, y se trata de una novedad legislativa que supone una alternativa para las situaciones de insolvencia sufridas por las personas físicas, ya sea en su vida doméstica o en el ejercicio de una actividad económica como autónomo.

Este mecanismo se inicia a petición del deudor, presentando una solicitud ante el Notario de su domicilio, ante el Registro Mercantil o bien, ante la Cámara de Comercio, dependiendo de quién inste la petición (persona natural empresaria o no – persona jurídica inscrita o no en el Registro Mercantil). Y se estructura en 3 fases:

 

            La primera es la fase extrajudicial y se denomina Acuerdo Extrajudicial de Pagos (AEP). La finalidad es llegar a un acuerdo con los acreedores y evitar así, el concurso. La segunda fase es la judicial. Cuando no hay acuerdo, se insta el Concurso Consecutivo del deudor, con el objetivo de liquidar el patrimonio embargable y poder pagar los créditos, con el importe que resulte. Y finalmente, se debe de tramitar la fase del beneficio de la exoneración del pasivo insatisfecho (BEPI), es decir, liberar al deudor de aquella parte del pasivo que no ha podido satisfacer, tras el concurso.

 

El sistema de exoneración tiene dos pilares fundamentales; el primero, que el deudor sea de buena fe, esto es, que no tenga antecedentes penales por delitos contra el patrimonio, contra el orden socioeconómico, falsedad documental, contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social o contra los derechos de los trabajadores, en los 10 años anteriores a la declaración del concurso y, segundo, que se liquide previamente su patrimonio o bien, que se declare la conclusión del concurso por insuficiencia de masa.

 

Cabe destacar que existen bienes que no será necesario liquidar por parte del deudor, pudiendo  mantener la propiedad. Por ejemplo, en aquellos casos en los que haya un préstamo hipotecario sobre una vivienda, será posible que el deudor mantenga la propiedad, siempre que el valor de la hipoteca sea superior al de la vivienda, y el préstamo hipotecario esté al corriente de pago.

Como es de ver, se trata de un mecanismo útil y que puede suponer una verdadera segunda oportunidad. En caso de necesitar una mayor información, contacta con nosotros.

 

Laura Escamilla Sánchez Gles Advocats