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¿Puedo exigir un plus de peligrosidad si debo ir a trabajar durante el estado de alarma?

Está cuestión es una de las muchas que nos preguntan nuestros clientes, cuando deben acudir a su puesto de trabajo, en estos momentos de crisi mundial. Pues bien, este artículo publicado en el Diario Expansión, en su versión digital, en fecha 01 de Abril de 2020, de Laura Saiz, lo borda, motivo por el que hemos querido publicado en nuestro blog. Veamos.

 “Son pocos los trabajadores que continúan desarrollando su actividad tras la suspensión de todas las actividades no esenciales. El riesgo de contraer el coronavirus parece mayor para los que siguen saliendo a la calle, por lo que se plantean si pueden pedir una contraprestación económica.

El parón de los servicios no esenciales decretado el pasado fin de semana permite salir de sus casas para trabajar sólo a un número reducido de profesionales de actividades clave, que no pueden realizar la cuarentena en su casa y, por tanto, tienen un mayor riesgo a contraer el coronavirus. Aunque las empresas para las que trabajan están en la obligación de velar por su salud y tratar de evitar contagios en sus respectivos puestos, algunos empleados se cuestionan si pueden exigir un plus de peligrosidad ahora que, en plena pandemia, deben seguir yendo a trabajar.

Sin embargo, se cuestiona esta pretensión: “No cabe que las personas que tienen que seguir trabajando a partir del 30 de marzo porque se les considera servicio esencial puedan exigir un plus de peligrosidad por tener que trabajar durante el estado de alarma decretado por el Covid-19”.

Esta afirmación es válida para todo tipo de profesionales, independientemente de cuál sea su trabajo. No en vano, a este respecto hay que diferenciar tres casos: los puestos en los que la peligrosidad es inherente al mismo, los que no lo es pero sí tienen contemplado un plus de peligrosidad, toxicidad o penosidad, y los que ahora están expuestos a un contagio de Covid-19 pero que no entran en ninguno de los dos supuestos anteriores, como podrían ser los cajeros de supermercado o los conductores de transportes públicos.

Para este último caso, que se trata de centros de trabajo en los que la presencia del  SARS-CoV-2 constituye una situación excepcional, donde la infección puede producirse por otras vías y entornos diferentes al profesional, por lo que es difícil demostrar una relación directa del contagio y del trabajo en sí mismo, ya que, por ejemplo, podrían haberlo cogido yendo en el metro o en sus propios domicilios por un familiar asintomático. Por lo tanto, “no pueden exigir un plus de peligrosidad, pues para hacerlo es requisito necesario que esté previsto o contemplado en el convenio colectivo de aplicación“.

 

Cambio de condiciones

No obstante, es cierto que los convenios colectivos se negocian y redactan en tiempos de normalidad, por lo que es difícil prever en ellos una situación como la actual. Entonces, ¿sería posible acudir a la cláusula rebus sic stantibus al haber cambiado de un día para otro las condiciones que había cuando se firmaron dichos convenios y ahora los trabajadores pasan a realizar sus funciones en una situación de riesgo adicional al no poder contar con equipos de protección individual (EPI), tan escasos en la actualidad?

No es posible exigir un plus de peligrosidad adicional, pues la mayoría de las profesiones y puestos de trabajo que podrían enmarcarse en los grupos de exposición de riesgo (por ejemplo, personal sanitario) o exposición de bajo riesgo (por ejemplo, celadores o personal de laboratorio) o bien cuentan con un plus de peligrosidad o penosidad previsto en los convenios colectivos de aplicación o son profesiones en las que la retribución se fija atendiendo expresamente a esos riesgos”.

Respecto a los que tienen baja probabilidad de exposición según en listado elaborado por el Ministerio de Sanidad, es decir, los trabajadores sin atención directa al público, o que lo hacen a más de dos metros de distancia o que cuentan con medidas de protección colectiva que evitan el contacto como las mámparas de cristal, tampoco podrían exigirlo porque no pertenecen a esos grupos de riesgo contemplados en la guía Procedimientos de actuación para los servicios de prevención de riesgos laborales frente a la exposición al SARS-CoV2.